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PENSAR

"No estás separado del Todo. Tú eres uno con el sol, la tierra, el aire. Tú no tienes una vida, tú eres la vida."

  

Eckhart Tolle

 

 

ENERGÍA, LUZ E INFORMACIÓN

Todos nosotros estamos formados por células; éstas a su vez por moléculas y las moléculas son vibración de la energía que fluye en todo el universo.

 

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Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta.

Carl Young

 

"La incertidumbre de las cosas no despierta miedo en quien está en la conciencia de la Unidad, pues está seguro de sí mismo. La voz de la verdad interior dice: Abrazo a lo desconocido porque me permite ver nuevos aspectos de mí mismo."

Deepak Chopra

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28 mayo 2013 2 28 /05 /mayo /2013 15:47

 

Física Cuántica: El Reino de la Creación

23 creacion

La ciencia moderna es la nueva religión del mundo. En la mente madura del hombre la evidencia nos conduce al camino de la verdad. La ciencia no inventa las cosas, simplemente las descubre y describe, de esta manera la ciencia no inventó la fotosíntesis por ejemplo, simplemente la descubrió y la describió. Ciencia y religión convergen porque ambas son descripciones de la realidad, esta realidad a la que podemos llamar universo o Dios indiscriminadamente sin cometer fallo alguno.

Hasta hace alrededor de un siglo, la ciencia tenía su terreno donde todo le era claro. A través de la química, la biología y la física un científico puede predecir prácticamente cualquier suceso y describirlo sin rango de error, pero este estudio se limita siempre al mundo material. La religión entonces tomaba todo lo que quedaba fuera: Espiritualidad, sentido de la vida, supervivencia del alma a la muerte, etc. En 1900 el físico Max Planck cambió este modelo para siempre. Tratando de resolver un problema de radiación, expuso una teoría que decía que la energía al igual que la materia está formada por pequeñas unidades llamadas “quantos” en vez de ser un continuo energético como de había pensado con anterioridad.

El estudio de la física cuántica cambia todo nuestro entendimiento sobre los fundamentos básicos del universo conocido. Con ella, la ciencia ingresó sin proponérselo a este campo que tradicionalmente había sido terreno religioso llamado “mundo espiritual”.

En primer lugar la física cuántica ha demostrado en sus intentos por comprender las leyes que rigen el mundo de las partículas subatómicas que el observador de la materia, es decir la conciencia, altera el mundo subatómico cuando éste es observado. Esto nos ha llevado a muchísimas conclusiones científicas, morales y espirituales. En otras palabras, la física cuántica ha demostrado que somos co-creadores del universo junto con Dios, que si vemos un árbol en vez de un cúmulo de moléculas en acción es porque la conciencia humana concede a la realidad estas características particulares.

Y ahora sí, cuando recordamos ese antiguo Coan Zen que nos pregunta “Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie presente, ¿éste hace ruido?” desde el punto de vista de la física newtoniana la respuesta era “sí, por supuesto que hace ruido, porque el sonido son ondas que se generan como resultado del choque de la materia con la materia”, pero desde el punto de vista quántico la respuesta es otra. El árbol no hace ruido a menos que una conciencia lo configure de esta manera, en ausencia de una conciencia las partículas que componen el árbol así como las partículas con las que choca simplemente reaccionan de maneras impredecibles y no generan sonidos porque las partículas subatómicas no son ni partículas ni ondas. Son ambas cosas al mismo tiempo.

A la luz de estos descubrimientos ciertas cosas que tradicionalmente han sido clasificadas como espirituales toman un sentido más bien científico. La plegaria, la afirmación metafísica, la meditación y la visualización creativa son funciones elevadas de la conciencia humana, y estas funciones interactúan con la realidad de manera específica en el mundo quántico que es la matriz del mundo material, ya que es aquí donde la energía se convierte en materia.

El segundo aspecto que podemos conectar con lo espiritual es la descripción de estas partículas subatómicas que son los ladrillos de los que está formada la realidad. Estos ladrillos están formados en su 99,999 por ciento de vacío y solamente en un 0.001 por ciento de algo que ni siquiera es sólido, pero al menos tiene propiedades medibles. La realidad materialista que percibimos cambia radicalmente entonces. El universo conocido está principalmente formado por infinitos cúmulos de nada, de vacíos lo cual ya había sido descrito por las tradiciones antiguas de pensamiento, incluso por la masonería que inicia sus rituales diarios con una orden “Silencio Hermanos Míos”, dándonos a entender que lo primero que existe es el silencio, el vació, la luz obscura del judaísmo, o el AUM budista que se dice fue lo que antecedió a toda creación.

Este trabajo no puede ser tan extenso como para hablar de todos los descubrimientos de la física cuántica ni de sus implicaciones científicas, morales y espirituales, pero sí puedo decir que el descubrimiento de este nivel de la realidad es el descubrimiento del nivel de la generación divina y nuestra. Este es el mundo del alma y aunque las escuelas esotéricas promulgan la creencia en la generación y la inmortalidad del alma, la física cuántica nos lo demuestra y en eso radica su virtud. Termino este trabajo con un breve listado de características de los tres mundos que componen nuestro universo y de los cuales dos ya han sido descubiertos y descritos por la ciencia, estos datos provienen del libro de “Conocer a Dios” del Dr. Deepak Chopra.

 

Características del mundo material o Universo visible:

•Los acontecimientos están definidos
• Los objetos tienen límites fijos
• La materia domina sobre la energía
• Es tridimensional
• Perceptible por los cinco sentidos
• El tiempo fluye en línea recta
• Cambiable
• Sujeto a decadencia
• Los organismos nacen y mueren
• Es predecible
• Causas y efecto son fijos

 

Características del Universo quántico:

• Se manifiesta la creación
• Existe la energía
• Empieza el tiempo
• El espacio se expande desde su origen
• Los hechos son inciertos
• Ondas y partículas se alternan unas con otras
• Sólo pueden medirse probabilidades
• Causa y efecto son fluidas, no se distinguen
• Nacimiento y muerte suceden a la velocidad de la luz
• La información esta inmersa en energía

 

Universo espiritual:

• Sin energía
• Sin tiempo
• Ilimitado, cada punto del espacio es cada uno de los otros puntos
• El todo existe en cada punto
• Silencio infinito
• Dinamismo infinito
• Correlación infinita
• Poder infinito de organización
• Potencial creativo infinito
• Eterno Inconmensurable Inmortal, mas allá de la vida o la muerte
• No causal

 

por Cuauhtli Arau

 

 

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10 septiembre 2012 1 10 /09 /septiembre /2012 17:22

DIMENSIONES.jpg¿QUÉ SON LAS DIMENSIONES?

Existen siete dimensiones perceptuales que se corresponden a la octava dimensional donde se encuentra la Tierra en estos momentos.


Las dimensiones son los diferentes estados de la existencia que experimentamos durante el camino hacia el Ser Único. Es decir son los pasos evolutivos que el Ser decidió experimentar para regresar a la fuente divina. Todos los niveles dimensionales se encuentran en el aquí y el ahora, la diferencia es la longitud de su onda o frecuencia. Las dimensiones son frecuencias dentro de la cual vibramos, también podríamos decir que son niveles de conciencia, son algo parecido a las bandas de radio con sus frecuencias y estaciones. Existen siete dimensiones perceptuales que se corresponden a la octava dimensional donde se encuentra la Tierra en estos momentos. Igualmente existen otras dimensiones que se corresponden a otras octavas vibratorias que se encuentran actualmente fuera de nuestra comprensión humana. Cada dimensión está regida por un conjunto de leyes y principios específicos para funcionar en sintonía con la frecuencia de esa dimensión. 

Cambiar de dimensión significa expandir nuestra conciencia, es famosa la historia del personaje animado que vivía en un papel y cuyo mundo era totalmente bidimensional o plano, asi su cerebro había aprendido que asi era su realidad formada por puntos y líneas sobre un inmenso plano blanco. Era Inconcebible para el pensar en objetos con volumen o tridimensionales. Asi es para nosotros un imposible desde nuestras creencias, pensar el realidades que no sean la conocida, ya que nuestro cerebro esta entrenado a percibir de una manera determinada. Entonces, cambiar de dimensión es expander nuestra forma de percibir la realidad, de ver las cosas. Ahora nos encontramos pasando a una realidad mas energetica, que se parece mas al mundo de los sueños y la imaginación. 

La Primera dimensión es la encargada de convertir a la energía en materia, es la frecuencia basica de los átomos y las moléculas, por lo tanto es la dimension del microcosmos, es la frecuencia vibratoria de activacion del ADN . Se puede decir que maneja un nivel de consciencia elemental referido al cumplimiento de funciones, o sea una consciencia puntual, sabe como dirigirse de un punto a otro. Los minerales y el agua vibran en esta frecuencia, los minerales son el aspecto cristalino de la misma, el agua el aspecto liquido de la misma. Se encuentra en los fluidos y las corrientes electricas del cuerpo humano, activa el código génetico e impulsa energéticamente el sistema celular. Si tomaramos como metafora al ser humano para describir las dimensiones, podriamos decir que la primera dimensión la experimentamos en la etapa prefetal, donde somos un conjunto de potencialidades con un programa de division celular y mantenimiento de funciones. Todas las dimensiones funcionan a todas las escalas y las de esta octava son las mismas en todo el universo. 

La Segunda dimensión es la frecuencia donde existen la mayoría de los animales y las plantas. Es tambien física e impulsa la identidad biológica. Es la vibración que mantiene la unión entre las especies, lo que se ha llamado el inconciente colectivo de las especies, es decir es la forma como se reconocen los animales de una misma especie para cumplir con sus funciones reproductoras. No posee diferenciación individual, ni autoreconocimiento. En este nivel de conciencia no hay referencia temporal espacial. La conciencia es lineal o bidimensional. A nivel geométrico se corresponde con las formas planas como el círculo, el cuadrado etc. Es la responsable de la variedad biológica y de todas las energías que se encargan de propiciarla como las fuerzas elementales de la naturaleza. Podemos tomar como ejemplo las bandadas de pájaros que actúan cordinandamente como un todo, o los cardúmenes de sardinas, ambos han sido objeto de estudio y se ha comprobado que actúan como un cuerpo conciente donde cada uno de los miembros mantiene una distancia matemática entre ellos y que solamente rompen la formación cuando son atacados. Siguiendo la metáfora del ser humano, la segunda dimensión se podría compara con la etapa fetal, flotamos siendo uno con el entorno, en un estado no egóico, sin referencia temporal/espacial. 

La Tercera dimensión es donde existimos los seres humanos, también es física y el tipo de conciencia de esta vibración es volumétrica o tridimensional, a nivel geométrico se perciben formas como el cubo y la esfera y los sólidos platónicos. Hay una percepción lineal del tiempo y el espacio, con la capacidad de recordar el pasado y proyectar el futuro estando en el presente. Se basa en la polaridad y la ilusión de separación, en el desarrollo de la identidad individual y la perdida del sentido grupal. Esta es la frecuencia donde nos hacemos conscientes de nosotros mismos, desarrollamos el ego y creemos que estamos separados del todo. Es en esta dimensión donde nos percibimos más separados del todo que en ninguna otra, por lo tanto es aquí donde al Ser Único se le presentan mas retos de integración y crecimiento. En el ser humano comienza a partir del segundo año de vida, cuando el niño empieza a diferenciarse del entorno como individuo, a expresar sus deseos, a formar su ego. Es una etapa de aprendizaje muy importante, donde comienza la fragmentación. En tercera dimensión experimentamos un proceso de división del Ser que produce lo que llamamos personalidad. Es parte del trabajo de evolución el recoger y juntar todas las partes. 

La Cuarta dimensión es la frecuencia donde regresamos a la conciencia de integración grupal, sin pérdida de la individualidad. Esta frecuencia ha sido llamada zona arquetipal o inconsciente colectivo, es el lugar donde residen los sentimientos, las emociones y los sueños. En esta dimensión percibimos el tiempo en oleadas cíclicas o en forma de espiral. Existe en un campo cuántico donde se presentan simultáneamente todas las alternativas y posibilidades. Es la frecuencia de la sincronicidad, la empatía y la telepatía. Es la ultima dimensión donde experimentamos con el cuerpo físico como vehículo de aprendizaje. En esta frecuencia percibimos la multidimensionalidad y nos damos cuenta de nuestra responsabilidad, al hacemos consciente que cada una de nuestras acciones afecta el todo. 

En estos momentos nos encontramos despertando a la conciencia de cuarta dimensión y la sentimos sobrepuesta sobre la tercera, por eso a nivel humano estamos pasando por la necesidad de compartir con grupos, revisar nuestras relaciones, buscar sanación y crecimiento con terapias. También es la causa del desmoronamiento de estructuras físicas, económicas y políticas por mucho tiempo establecidas, que ya no se corresponden con esta nueva vibración. Y cada vez vamos a ver más cambios a todos los niveles de aquello que no se corresponda con la nueva energía. 

El cambio dimensional es a todas las escalas, no solo lo estamos experimentando los seres humanos sino también la Madre Tierra y a una escala mayor toda la galaxia. El cambio dimensional no sucede de un día para otro sino por capas paulatinas de conciencia. Una vez que estemos alertas en la cuarta dimensión se abrirán suavemente las puertas a quinta y sexta. Aceptar la conciencia de cuarta dimensión es lo que se ha llamado el salto cuántico y es el paso más difícil del cambio dimensional ya que este implica un profundo cambio de creencias. La cuarta dimensión es el portal hacia la conciencia Crística. La conciencia Crística es aquella conciencia colectiva que se reconoce a si misma como Unidad. 

La quinta dimensión es la frecuencia de la sabiduría y es totalmente pura energía. Es donde se encuentran los Maestros Ascendidos y los espíritus guías. En quinta experimentamos el fundirnos con el grupo de almas al cual pertenecemos vibracionalmente y al Ser superior o Multidimensional. Es la dimensión donde recordamos quienes somos y despertando nuestra sabiduría interna. Es en esta dimensión donde se experimenta la conciencia grupal que forma un solo Ser de mayores dimensiones. Es una frecuencia energética, no física. El tiempo es un continuo, solo existe el ahora eterno. Muchos de los seres que están en esa dimensión al contactarse con su sabiduría, escogen ser los guías espirituales de los que estamos en la dimensión física, como parte de su servicio en el proceso de evolución. Muchos de los seres canalizados hoy en día que se presentan como una conciencia de grupo están en quinta dimensión, así mismo cuando hacemos contacto con nuestro Yo Superior estamos viviendo una experiencia de quinta. Como es una dimensión de luz percibimos holográficamente y en formas lumínicas de una gran intensidad, muchas veces geométricas. 

La diferencia entre quinta y sexta así como entre sexta y séptima no es tan evidente como la de cuarta y tercera, a partir de quinta las dimensiones se encuentran solapadas o fundidas y sus fronteras son difusas, esto es debido a que estamos hablando de energía y no de materia. 

La sexta dimensión es la frecuencia que se ha llamado Crística o Búdica, porque es allí donde se llega el estado de remembranza total, donde se toma responsabilidad por el todo y se es el todo. Es un estado de conciencia compasiva, la famosa iluminación. Es el regreso a casa, al Ser Único. En sexta el proceso de evolución del Ser y el Todo se experimentan como Uno, es el lugar de la conciencia ilimitada y unificada. Esta frecuencia se manifiesta como individual y colectiva simultáneamente. La sexta dimensión es la creadora de las matrices morfogénicas que se manifiestan en otras dimensiones como tercera, segunda y primera. Estas matrices son las formas geométricas y las redes que llamamos geometría sagrada, son los patrones geométricos de luz creadores de vida y responsables de su materialización. 

La séptima dimensión es la frecuencia de la integración total, ya no quedan partes dispersas, la conciencia se experimenta multidimensionalmente, es decir se tiene conocimiento de las partes que alguna vez estuvieron desmembradas en el pasado con una nueva perspectiva de integración. Allí se encuentran los seres que están y son puro amor. Es una dimensión energética donde no existe la forma. Es la dimensión del reino angélico y las conciencias de luz pura.

Gentileza JML (tomado de www.vidapositiva.com)

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10 junio 2012 7 10 /06 /junio /2012 19:48

LA FÍSICA CUÁNTICA CONFIRMA QUE CREAMOS NUESTRA REALIDAD

La física moderna dice “tú si puedes”

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Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.

El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.

Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.

 

La farmacia del cerebro

En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”

En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.

Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.

Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.

Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.

La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.

 

Mente creadora

Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.

Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.

 

La realidad molecular

Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.

Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.

La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.

 

El valioso vacío atómico

Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.

En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.

 

¿Qué realidad prefieres?

El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.

Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.

Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).

En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.

 

La búsqueda científica del alma

En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.

Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.

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1.- Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información

A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?

A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.

 

2.- Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento

El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.

 

3.- La mecánica de la erección

La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

 

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12 diciembre 2011 1 12 /12 /diciembre /2011 22:38

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TODOS SOMOS UNO

Si tomamos conciencia de que no solo existe el agua, la tierra, el aire, las estrellas, galaxias, la luz, la gravedad, el sonido, el movimiento, las leyes naturales, “materia” energía y leyes no sería cierto porque podríamos reflexionar sobre la Filosofía Hermética de El Kybalión que dice: “El TODO es
Mente; el universo es mental” o expresado de otra manera, “La mente Infinita del Todo es la matriz del cosmos” o como dijera el Físico Arthur Eddington “la última sustancia del universo es sustancia mental”

Este universo mental está materializado a través del pensamiento. Cuida tus pensamientos, son creadores. Es por ello que, el mundo fenomenal o universo es una creación mental del TODO en cuya mente vivimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser y a mayor conciencia mayor injerencia en el desarrollo de los eventos de nuestra evolución participando activamente y no solo como observadores del comportamiento cósmico.  Por el pensamiento podemos entender,
explicar, enseñar  y cuando esta energía se proyecta hacia el TODO se convierte en sabiduría, intuición, amor incondicional y percepción, integrándonos a la Voluntad Uno o Divina Presencia YO SOY.

El mundo, viéndolo en esta perspectiva, no cambia pero cada una de sus partes se transforma, nada se destruye ni se pierde. Es como dijeran al respecto los Upanishad “Se mueve. No se mueve. Está lejos y está cerca. Está comprendido en todo, y está fuera de todo”.

Te hago una invitación que con esta reflexión, veamos otra perspectiva del universo y nos demos cuenta que somos Uno, hechos de polvo de estrellas experimentando en un gran océano cósmico y que para el gran número de transformaciones en el curso del tiempo ininterrumpidas y de una complicación cada vez mayor, se precisa la existencia de una mente cósmica o una matriz divina.

Hoy es el momento en que lo extraordinario se vuelva cotidiano y nuestra vida la veamos como la parte sagrada que somos,  viviendo y manifestando el poder de creación que nos corresponde, entendiendo que el juego de empequeñecer nuestra divinidad no le sirve al universo porque nacimos para ser Creadores en este aquí y ahora.
El que llegue a comprender la verdad de que el universo es mental, estará avanzado en el sendero del Adepto”.

Aída Castañeda

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20 noviembre 2011 7 20 /11 /noviembre /2011 21:16

 


EL NUEVO PARADIGMA 

Teoría de la física cuántica que establece la supremacía de la Conciencia como base o terreno del ser, al contrario que las teorías convenionales físicas, afianzadas sobre todo con las ideas newtonianas y que otorgan la supremacía a la realidad material.

Se podría decir que el nuevo paradigma rompe con los lazos del pasado, nos adentra en un mundo lleno de posibilidades realmente vivo donde el libre albedrío, que viene de la relación del observador con el mundo, existe. De alguna forma es empezar a pensarnos en digital y dejar la era analógica y la ciencia tradicional como el bello destello de lo que la tecnología en sus comienzos, una vez fue. El paso propulsor de una tecnología que mide una realidad que está viva, que cambia contínuamente, que nos sorprende y que nos da la libertad de elegir. Y eso es digital. Es la VANGUARDIA.

“En la física cuántica los objetos no son vistos como cosas definitivas, como estamos acostumbrados a verlos. Newton nos enseñó que los objetos son cosas definidas, que pueden ser vistas todo el tiempo, moviéndose en trayectorias definidas. La física cuántica no retrata objetos de esta forma. En la física cuántica, los objetos son vistos como posibilidades, ondas de posibilidad. ¿Correcto? Entonces, la pregunta que surge es ¿Qué convierte la posibilidad en realidad? Porque cuando nosotros miramos, vamos objetos reales. Esto es lo más asombroso para nosotros. Cuando ves una silla, ves de hecho una silla, no una posibilidad de silla”.


LOS PERSONAJES: EL DR. AMIT GOSWAMI y DR. FRED ALAN WOLF  

Parecer ser que después de un siglo buscando y revolviendo el mundo de las partículas elementales de las que todo está hecho, -la física cuántica que nació con Max Planck en 1905-, la ciencia está cambiando toda su visión y perspectiva para acomodar las leyes o principios que se han estado fraguando en la mente de los científicos mas vanguardistas que han desarrollado su carrera en el terreno cuántico. Y el resultado parece que de forma contundente nos lo ha traído al mundo por un lado el Dr. Amit Goswami, famoso científico dedicado al descubrimiento e investigación de la cuántica, a través de lo que el llama un cambio de paradigma en la ciencia. Durante el último siglo y lo que llevamos de éste, las mentes mas brillantes de la comunidad científica han estado barajando todo tipo de posibilidades, y cuanto mas rocambolescas en muchos casos mejor según nos cuentan estos físicos vanguardistas, para acomodar las leyes o principios ampliamente aceptados por la comunidad hasta el momento.


 

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El Dr. Amit Goswami ha incorporado los principios en los que se basa la actual física (Incertidumbre, Contrariedad, Las Ondas Ondulatorias, etc.), y resuelto famosos enigmas como la medida paradójica cuántica, o la autoreferencia. Y el cambio de paradigma en realidad no podría ser mas enigmático, sorprendente, audaz, valiente, antagónico e incluso pernicioso para muchos porque desafía de lleno la base más sólida de la física convencional: LA SUPREMACÍA DE LA REALIDAD MATERIAL. El cambio de paradigma reside en otorgar a la CONCIENCIA el insubordinable papel de ser el terreno o base del ser. Es la CONCIENCIA la que elige entre infinitas posibilidades y una vez que elige, la posibiliad se convierte en realidad. La verdad sea dicha, el Dr. Goswami se ha convertido en todo un fenómeno y razones no le faltan. Hace unos días estaba leyendo en internet una entrevista que Craig Hamilton hizo al Doctor. Es larga, se titula, La Ciencia Prueba la Existencia de Dios y está publicada en una de las entradas de este blog. En ella el Doctor explica todos los fundamentos de su teoría física y -esta parte es importante porque es una TEORÍA FÍSICA- después de estar leyendo preguntas y sobre todo respuestas que provocan dudas, perplejidad, suspense y muchas emociones, caigo en querer saber la fecha de la publicación de la entrevista, intuyendo que tendría unos meses. Pero rozando el desconcierto, leo que la entrevista fue realizada y publicada en 1999. Decía el Doctor que había hecho totalmente pública su teoría y que estaba dispuesto a compartirla con cualquier audiencia a cualquier coste. Pensando un poco en esto, me daba cuenta de lo valiente que este hombre fue; que yo haga comentarios espirituales a la gente de mi entorno y por esos comentarios me tachen de ser una persona poco práctica y realista es una cosa. Pero que se exponga abiertamente una persona que se ha pasado toda su vida profesional al lado de teorías, fórmulas, laboratios, publicaciones y colegas del mundo científico es mucho más admirable.


Por otro lado está Fred Alan Wolf o mas conocido como el DOCTOR QUANTUM o el CAPITÁN QUANTUM.  

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Es un físico teórico y escritor sobre materias como la física cuántica, la conciencia y su relación. Es un físico famoso por sus series en el Discovery Channel y ha escrito muchos libros al respecto. Sus teorías sobre la interrelación de la conciencia y la física cuántica le han valido en la editorial Newsweek como “en el borde de la física ”

Wolf recibió el doctorado de Física Teórica de UCLA en 1963 y empezó investigando el campo de conducta de las altas partículas atmosféricas después de una explosión nuclear. Dr. Wolf ha aparecido en el programa The Know Zone del Discovey Channel como físico residente y ha participado en la serie de PBS, Closer to the Truth y en programas de radio y televisión norteamericana e internacional. Wolf fue uno de los protagonistas en la película What the#$*! Do We Know!? (Y tu qué Sabes?), the Secret y Spirit Space. Ha estado dando conferencias relacionadas con la física cuántica y la conciencia desde los años 60!

Su libro “Taking the Quantum Leap: The New Physics for Nonscientists” (Tomando el Salto Cuántico: La Nueva Física para los No-Científicos) ganó el premio del National Book Award en 1980. Wolf ha dado clases en San Diego State University, the University of Paris, the Hebrew University of Jerusalem, the University of London, and Birkbeck College.

Creo que con su valentía nos han abierto las puertas a todos. Y al final quizá solo estaremos admitiendo que detrás -O DENTRO- de nosotros y nuestro planeta hay una fuerza poderosa e inteligente. 


LAS LEYES FÍSICAS DE LA NUEVA CIENCIA

OTROS PROTAGONISTAS

El Dr. Goswami y el Dr. Wolf no están solos reconociendo y afirmando el poder de la conciencia como base del ser. Otros científicos y médicos de gran prestigio internacional también han publicado libros y artículos que concuerdan con sus teorías.

 


Dr. Rupert Sheldrake

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 Es uno de los biólogos más innovadores del mundo, más conocido por su teoría de los campos mórficos y de la resonancia mórfica la cual lleva a una visión del universo vivo y en proceso de desarrollo con su propia memoria inherente. Es autor de más de 80 artículos científicos y diez libros. Ha pertenecido a la Royal Society y estudió ciencias naturales en Cambridge University. En Clare College se licenció con prestigiosos honores y fue el recipiente del Premio de University Botany. Después estudió filosofía en Harvard University donde también fue reconocido con el Frank Knox Fellow antes de volver a Cambridge University, donde se licenció con un doctorado en bioquímica. Su primer trabajo en biología evolucionista fue en la Universidad de Cambridge y actualmente es Director de Proyecto Perrot-Warrick.

Ha hecho muchos programas de televisión en Inglaterra y el resto del mundo, y fue un protagonista, junto con otros científicos, de la serie de TV llamada A Glorious Accident,que estuvo emitiendo el canal norteamericano PBS. El ha formado parte de muchos programas en la BBC y otros programas de radio. Ha escrito artículos para periódicos como The Guardian, donde tenía una columna mensual y en otros como The Times, Sunday Telegraph, Daily Mirror, Daily Mail, Sunday Times, Times Educational Supplement, Times Higher Education Supplement y Times Literary Supplement, y ha contribuido a una variedad de revistas incluida New Scientist, Resurgence, y Ecologist and the Spectator.


Dr. Deepak Chopra

 Deepak_Chopra.jpgMédico, disertante y escritor prolífico, ha escrito extensamente sobre espiritualidad y el poder de la mente en la curación médica. Está influenciado por las enseñanzas de escrituras tradicionales indias como el Ayurveda, corriente tradicional de la medicina india, Vedanta y el Bhagavad Gita, pero también por la física cuántica. Es uno de los seguidores de J. Krishnamurti. Ha escrito mas de 50 libros traducidos a mas de 35 idiomas, varios incluidos entre las listas de bestsellers del New York Times.

Es miembro del Amerian College of Physicians, miembro de la Asoiación Americana de Endocrinología Clínica, (American Association of Clinical Endocrinologists), Profesor adjunto en Kellogg School of Management y Senior Scientist en The Gallup Organization. Time Magazine escribió que Deepak Chopra es uno de los 100 héroes e iconos de este siglo y lo describe como uno de los profetas-poetas de la medicina alternativa. Uno de sus bestseller es Quantum Healing, (Sanación Cuántica). El Dr. Chopra colabora con asociaciones médicas en Rusia, Polonia, Hungría, y Brazil. Ha hablado en Naciones Unidas en Nueva York, the World Health Organization in Geneva, the Soviet Academy of Sciences in Moscow, the Royal College of Physicians and Surgeons in Australia, the National Institutes of Health in Washington, and at medical schools worldwide.



334.jpgDr. James Oschman

 El Dr. Oschman es una autoridad mundial respecto del tema de la energía y la mediina complementaria. Tras una distinguida carrera académica, con publicaciones en las mas prestigiosas revistas científicas, ha iniciado una serie de debates mundiales sobre las terapias energéticas y su potencial aporte para el cuidado del paciente. Su investigación se centra tanto en la base científica de las terapias energéticas como en lo que estas terapias pueden decirle a la ciencia acerca de la manera de trabajar del cuerpo humano, en la salud y en la enfermedad.


Ha publicado 26 artículos científicos en revistas académicas y 40 artículos en revistas de terapia complementaria y alternativa. En su trabajo el utiliza la misma ciencia sobre la que se sostienen los fundamentos de la medicina clínica moderna.

En su libro, La Medicina Energética, La Base Científica recopila las teorías físicas enfocadas a la salud y aporta un buen enlace a los médicos convencionales y alternativos proporcionando percepciones nuevas y de largo alcance en la relación mente-cuerpo. De acuerdo a Robert Chapman, el libro es <obligatorio> para el creciente número de médicos, fisioterapeutas y profesionales afines, que incluyen terapias complementarias en sus prácticas clínicas.

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6 noviembre 2011 7 06 /11 /noviembre /2011 20:48

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por Leonardo Boff

 

El título de este artículo resulta una obviedad para quien entienda mínimamente la teoría de la relatividad de Einstein, que afirma que materia y energía son equivalentes. La materia es energía altamente condensada que puede ser liberada, como lo mostró lamentablemente la bomba atómica. El camino de la ciencia ha hecho más o menos el siguiente recorrido: de la materia llegó al átomo, del átomo a las partículas subatómicas, de las partículas subatómicas a los "paquetes de onda" energética, de los paquetes de onda a las supercuerdas vibratorias en once dimensiones o más, representadas como música y color. Así un electrón vibra más o menos quinientos billones de veces por segundo. La vibración produce sonido y color. El universo sería, pues, una sinfonía de sonidos y colores. De las supercuerdas se llegó, finalmente, a la energía de fondo, al vacío cuántico.


En este contexto, recuerdo siempre una frase dicha por W. Heisenberg, uno de los padres de la mecánica cuántica, en un semestre que dio en la Universidad de Munich en 1968 en el que pude participar, y que todavía suena en mis oídos: "El universo no está hecho de cosas sino de redes de energía vibratoria, emergiendo de algo todavía más profundo y sutil". Por lo tanto, la materia perdió su foco central en favor de la energía que se organiza en campos y redes.

¿Qué es ese "algo más profundo y sutil" de donde emerge todo? Los físicos cuánticos y astrofísicos lo llaman "energía de fondo" o "vacío cuántico", expresión inadecuada porque dice lo contrario de lo que la palabra vacío significa. El vacío cuántico representa la plenitud de todas las posibles energías y sus eventuales densificaciones en los seres. De ahí que hoy se prefiera la expresión pregnant void "vacío preñado" o la "fuente originaria de todo ser". No es algo que pueda ser representado en las categorías convencionales de espacio-tiempo, pues es algo anterior a todo lo que existe, anterior al espacio-tiempo y a las cuatro energías fundamentales, la gravitatoria, la electromagnética, la nuclear fuerte y la débil.


Algunos astrofísicos lo imaginan como una especie de vasto océano, sin márgenes, ilimitado, inefable, indescriptible y misterioso en el cual, como en un útero infinito, están hospedadas todas las posibilidades y virtualidades de ser. De allí emergió, sin que podamos saber cómo ni por qué, aquel puntito extremadamente lleno de energía, inimaginablemente caliente que después explotó (big bang) dando origen a nuestro universo. Nada impide que de aquella energía de fondo hayan surgido otros puntos, gestando también otras singularidades y otros universos paralelos o en otra dimensión.


Con la aparición del universo, irrumpió simultáneamente el espacio-tiempo. El tiempo es el movimiento de la fluctuación de las energías y de la expansión de la materia. El espacio no es el vacío estático dentro del cual todo sucede, sino aquel proceso continuamente abierto que permite que las redes de energía y los seres se manifiesten. La estabilidad de la materia presupone la presencia de una poderosísima energía subyacente que la mantiene en este estado. En realidad, nosotros percibimos la materia como algo sólido porque las vibraciones de la energía son tan rápidas que no alcanzamos a percibirlas con los sentidos corporales. Pero para eso nos ayuda la física cuántica, justamente porque se ocupa de las partículas y de las redes de energía, que nos abren esta visión diferente de la realidad. La energía es y está en todo. Sin energía nada podría subsistir. Como seres conscientes y espirituales, somos una realización complejísima, sutil y extremadamente interactiva de energía.


¿Qué es esa de energía de fondo que se manifiesta bajo tantas formas? No hay ninguna teoría científica que la defina. Además necesitamos de la energía para definir la energía. No hay como escapar de esta redundancia, observada ya por Max Planck.


Esta Energía tal vez sea la mejor metáfora de lo que significa Dios, cuyos nombres pueden variar, pero señalan siempre la misma Energía subyacente. Ya el Tao Te Ching (§ 4) decía lo mismo del Tao: "El Tao es vacío, imposible de colmar, y por eso, inagotable en su acción. En su profundidad reside el origen de todas las cosas y unifica el mundo".

La singularidad del ser humano es poder entrar en contacto consciente con esta Energía. Él puede invocarla, acogerla y percibirla en forma de vida, de irradiación y de entusiasmo.

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11 julio 2011 1 11 /07 /julio /2011 22:13

La conciencia humana va mucho más allá de la actividad cerebral: La dimensión cuántica del ser humano.



2007-12-18-xl-mente_humana

 


Por primera vez de forma sistematizada, la comunidad científica conviene en señalar que la conciencia humana enlaza con la dimensión de la física cuántica y no con la neurociencia, tal y como hasta ahora tradicionalmente se venía entendiendo.

La cuestión estrictamente biofísica ha sido ampliamente debatida sin obtener respuestas, que curiosamente sí se encuentran en los nuevos conceptos de la teoría de supercuerdas y especialmente de la supersimetría.

La cuestión de base genera una inquietud creciente en la comunidad neurocientífica, ya que a medida que profundizan en el campo de la ciencia de la conciencia, los hallazgos son cada vez más contundentes. Conceptos como los biofotones, la meditación, las Resonancias Schumann, ponen de relieve que los procesos neurofisiológicos son consecuencias de una transdimensionalidad y no causa en sí misma de una estricta explicación anatómica, o química. Ni siquiera las sinapsis por sí solan explicarían la curiosa relación existente entre procesos emocionales y señales coherentes en los EEG y ECG.

Raymond Tallis en esta ocasión expone en la Academia Británica que no podemos asumir de forma científica un reduccionismo de la conciencia humana a la simple actividad cerebral. En Aping Mankind expone los argumentos más contundentes hasta ahora vistos en la comunidad científica ortodoxa.

La experiencia empírica no siempre es racional, y por tanto, tenemos que entender que la dimensión mental es infinitamente más sofisticada que la mera actividad neuronal.

Simplemente la creatividad y/o el descubrimiento del sentimiento de “amor”, muestran procesos complejos que van más allá de la conexión entre neuronas o la producción de sustancias.

Definitivamente el ser humano es mucho más que un cerebro.

Incluso para el distinguido psicólogo Robin Dunbar, la cuestión requiere buscar nuevas formas holísticas de entender la cuestión, más allá de la neurociencia. Este planteamiento constituye un hito en los planteamientos tradicionales de la Academia Británica, caracterizada por su “ortodoxia” racionalista.

StarViewerTeam International 2011.

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7 junio 2011 2 07 /06 /junio /2011 20:42

 

imagesCA926QQ1Queridos lectores, esta semana quiero compartir con ustedes una reflexión hacia el bienestar y la autosanación como principio cuántico y como un recuerdo de mi abuelito que me decía desde pequeño, tenga fé y beba agua que así todo se cura…  ya la vida luego me dejó ver que había mucha certeza y sabiduría en esas palabras pues con un poquito de agua bendita pude experimentar como se cura hasta lo incurable.

 

Ahora bien, la física cuántica surge a raíz de la formulación de problemas que no pueden ser resueltos por la física clásica en el siglo XX y entre ellos como podemos recordar el pasado y formular un principio de tiempo y no utilizar la misma formula para predecir el futuro… el átomo como partícula de estudio en la física cuántica aparece y desaparece llevando a la materia o lugares insospechados, sitios invisibles que aparecen o no en nuestra realidad continuamente.  Díganme si no como podemos sentir y predecir la presencia de alguna persona y verla aparecer inesperadamente cuando pensamos mucho en ella… es un misterio o es quántica?

Lo que mejor explica la parábola bíblica de que el reino de los cielos puede caber en una semilla de mostaza es la física cuántica, ya que así como hay universos dentro de partículas, así estamos nosotros contenidos en una dimensión aun no determinada.

La cuántica dice que la realidad se crea con la voluntad, o la fé, según prefiera llamarlo el lector.

Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuesto de millones de átomos.

Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.   Un resultado falso positivo de embarazo está condicionado por el deseo de la mujer de ser madres y, otro tanto de resultados en sangre pueden provenir del miedo, la incertidumbre o la seguridad a obtenerlos efectivamente.

El Científico Japonés El Dr. Masaru Emoto lleva años estudiando el agua, y gracias a su investigación ha creado un método innovador para capturar la esencia del agua a través de un ultramicroscopio, que puede mostrar los cambios en el estado del agua si se colocan diferentes frases escritas en la botella que las contiene.  Miren bien las imágenes.

 

agua

Nuestro Cuerpo está compuesto por un 60% de Agua en el que se incluye nuestro cerebro, nuestra estructura molecular está siendo afectada por los diferentes pensamientos y también por las comunicaciones y mensajes que recibimos en nuestro día a día, bien sea de otras personas, de nosotros mismos o incluso de la televisión.

¿Hace que te cuestiones no es verdad? “Si el pensamiento le hace eso al agua, que nos harán los pensamientos a nosotros”
Hoy te invito a tomar una botella de agua y escribir afuera las palabras, salud, paz, abundancia, fortaleza, amor… todo lo que produzca en ti energía positiva y con ello espero que en cada sorbo tus células sean sanamente alimentadas.



Tomado de: Física cuántica… Nuestro medico interior http://www.enterate.com.pa/Espacios/SimonHernandez/Fisica-cuantica…-Nuestro-medico-interior.html#ixzz1OcoT6ceV
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24 mayo 2011 2 24 /05 /mayo /2011 11:11

    

La física moderna dice “tú si puedes”

 

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.

 

El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.

Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.

 

La farmacia del cerebro

En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos. Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”

En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.

Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.

Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.

Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.

La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.

 

Mente creadora

Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.

Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.

 

La realidad molecular

Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.

Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.

La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.

 

El valioso vacío atómico

Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.

En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.

 

¿Qué realidad prefieres?

El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.

Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.

Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).

En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.

 

La búsqueda científica del alma

En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.

Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.

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Cuadro 1 Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información

A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?

A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.

 

 

Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento

El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.

 

 

Cuadro 3: La mecánica de la erección

La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

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